3. Impactar la vida de nuestros hijos con nuestro tiempo. El problema número uno de los padres de hoy es que no tienen tiempo para los hijos. Invertimos tiempo para el trabajo porque es necesario para sostener a la familia pero lamentablemente no apartamos tiempo para estar con nuestros hijos. Es importante que los padres hagan tiempo para estar con sus hijos. Esto requiere planificar actividades con nuestros hijos de antemano y ponerlo en el calendario, se trata de hacerlo intencionalmente. Un joven abogado que tuvo mucho éxito dijo una vez: "El regalo más grande que yo jamás he recibido en toda la vida fue un regalo de navidad. Mi padre me dio una caja pequeña y dentro estaba una nota que decía, 'Hijo mío, este año el regalo que yo te daré será de darte 365 horas, una hora cada día después de la cena. Esta hora será tuya. Podemos hablar de cualquier cosa, podemos ir a cualquier lugar, o jugar cualquier juego que quieras. ¡Esta hora será exclusivamente para ti! ' Mi padre no sólo cumplió con su palabra, pero cada año después él renovaba esa promesa conmigo. Y fue el regalo más grande que jamás había recibido en toda mi vida. Esa hora a través de los años que estuve con mi padre impactó mi vida para el bien y ahora soy lo que soy." La influencia de un padre sobre sus hijos vale mucho. Hay que tomar tiempo para estar con nuestros hijos e instruirlos bien para que ellos puedan hacer decisiones correctas para sus vidas y andar por los buenos caminos. Padres recuerden, el único que puede dar propósito a la vida de sus hijos es Cristo Jesús. --30— Dr. Mike Gonzales es director de los Ministerios Multiétnicos de la SBTC. Copyright (c) 2012 Southern Baptist Convention, Baptist Press www.BPNews.net |