Friday, November 30, 2012
EDITORIAL: La importancia de lo que no parece importante
By Oscar Fernandez / Baptist Press
Vote on It:
Average Vote:
[+] Text [-]
 
 
NOTA DEL EDITOR: La columna First-Person (De primera mano) es parte de la edición de hoy de BP en español. Para ver historias adicionales, vaya a

http://www.bpnews.net/espanol

NASHVILLE (BP) -- Resulta muy difícil establecer una línea divisoria para separar el ritualismo y la religiosidad de algunas costumbres sanas que son importantes, aunque a veces no lo parezca.

Yo tuve la suerte de nacer en un hogar cristiano. Recuerdo muchas cosas de los días de mi infancia. Una de ellas es que en mi hogar, nunca alguien se llevó un alimento a la boca sin antes haber dado gracias Dios por ello. En mi mente infantil aquello tenía mucho sentido, ya que mi padre trabajaba siete días a la semana para poder traer el sustento a la casa. En verdad, teníamos que dar gracias porque Dios permitía que mis padres trabajaran y pudieran comprar y cocinar los alimentos que disfrutábamos.

Con la juventud vinieron nuevos retos, y uno de ellos fue el "sentir pena" de orar por los alimentos delante de los amigos no creyentes de la escuela. Muchas veces luchaba y trataba de justificarme cuando no lo hacia, diciéndome que aquello no era más que un ritual sin sentido y sin importancia. Fueron años de verdadera lucha que se recrudecieron cuando la sociedad en la que vivía adoptó un sistema de gobierno comunista que se oponía a toda creencia religiosa y a las manifestaciones religiosas de cualquier tipo en público.

En aquellos años comencé a evaluar la importancia de lo que había aprendido de niño, referente a la costumbre de dar gracias antes de comer los alimentos, bien fuera en privado o en público. Capté por fin el verdadero significado de este testimonio y lo integré a mi vida, como algo tan natural como respirar.

La última vez que fui confrontado por dar gracias en una cena fue en la Ciudad de Juárez. En aquel tiempo servía como pastor de una iglesia en la ciudad de Albuquerque, en el estado de New Mexico, y fui notificado de una persona amiga que estaba de visita en Ciudad Juárez. Decidí hacer el viaje y una vez allá invite a cenar a la persona. Antes de comenzar a comer, le explique mi costumbre de dar gracias y por qué lo hacía. La respuesta que recibí, no fue nada amable, y me hizo sentir muy mal. Pero seguí adelante y di gracias, no solo por los alimentos, sino por aquella persona y por la oportunidad de poder compartir aquel tiempo con ella.

Han pasado muchos años de aquel incidente. He olvidado por completo los detalles del lugar, la comida, y de lo que conversamos aquel día. Pero sin dudas, lo que aparentemente era lo menos importante, ha permanecido claro en mi memoria. Claro está que no era poco importante. Hoy día aquella persona es un fiel discípulo de Cristo y ella misma da gracias a Dios en todo momento y en cualquier lugar y de manera especial antes de comer los alimentos.

No creo que el hecho de yo haber dado gracias aquel día, a pesar de su negativa, haya sido un catalizador para su conversión, pero si estoy convencido de que si yo no lo hubiera hecho, hoy estaría abochornado de mi mismo y en cualquier ocasión tendría que responderle a esta persona por qué no lo di gracias antes de comer en aquel día. Continued...

1 2
| Full Article & Comments | Next >
Share:
Vote on It:
Average Vote:
 
Sign Up to Post Your CommentsSign Up to Post Your Comments
If you are already registered, click here to login. Otherwise, please take a few seconds to register with Townhall.com. Once you sign up, you’ll be able to post your comments immediately, use the action center, get podcasts, and more!
Note: Fields marked with a red asterisk (*) are required.
Salutation:
First Name:
*
Last Name:
*
Email:
*
Nickname:
*
Note: Nick name will be shown when you post comments.
Address 1:
*
Address 2:
City:
*
State:
*
Zip:
*
Phone: